8.1.08

Pintando de verde los cultivos energéticos

Jim Goodman
CounterPunch

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

¿A dónde va la agricultura? ¿Podemos alimentar a una población creciente y satisfacer la demanda de biocombustibles en el Norte Industrializado? Partidarios de la agricultura de biocombustibles, (compañías de granos y productos químicos, inversionistas de Wall Street, políticos y la mayoría de los investigadores en las Universidades) evitan mencionar el coste de los insumos, los combustibles fósiles, el daño al medio ambiente, el precio físico a pagar por animales y humanos, y el creciente problema de hambre que acompañará el paso de la producción de alimentos a los cultivos energéticos. Quieren que creamos que el cambio a cultivos energéticos será tan fácil y tan práctico.

Charles Grassley, senador por Iowa, EE.UU., nos dice que los "biocombustibles" darán renovada importancia a la agricultura como productor de energía así como alimentos y fibras. Será una situación en la que sólo se puede ganar, buena para la independencia energética de EE.UU., la prosperidad económica y para el entorno.

¿Salvará la producción de bioenergía a la agricultura estadounidense, terminará nuestra dependencia del petróleo, salvará el medioambiente y mantendrá alimentos sobre las mesas de todos? Tal vez no. Los biocombustibles no son la "vaca de dinero" que prometieron a los agricultores. Como fuente de energía son menos eficientes y no son "más verdes" que el petróleo. Su cultivo llevará al aumento de los precios de alimentos y como resultado, los pobres sufrirán aún más riesgo de pasar hambre. Selvas húmedas serán destruidas y se convertirán en tierras de cultivo, campesinos en todo el mundo seguirán perdiendo sus tierras, su soberanía alimentaria, todo para alimentar el apetito de combustible del mundo.

¿Pueden reemplazar los biocombustibles una cantidad importante de combustible fósil? Tal vez no sea así. Si hubiésemos dedicado en 2006 toda la producción de granos de EE.UU. a la producción de etanol, habríamos reemplazado sólo un 12% de la gasolina que usamos. Si hubiésemos plantado cada hectárea de tierra de cultivo en la nación con maíz habríamos reemplazado sólo un 80% de la gasolina que usamos. Si la Administración de Información de la Energía de EE.UU. tiene razón en sus cálculos y en 2030 EE.UU. fuera capaz de producir 700.000 barriles de etanol por día, habríamos logrado compensar aproximadamente un 6% de nuestras necesidades de combustible para el transporte.

¿Es etanol realmente un combustible renovable? Tal vez no lo sea. Un artículo en la revista Science en 2006 muestra que, sobre la base de investigadores de la Universidad de California Berkeley, sólo entre un 5% y un 26% de la energía en etanol es "renovable." El combustible fósil requerido para cultivar y procesar el etanol, negó en realidad la mayor parte de su valor energético.

¿Son realmente mejores para el medioambiente los biocombustibles? Tal vez no lo sean: Datos de la Universidad de Edimburgo muestran que los biocombustibles producen altos niveles de óxido nitroso, un gas invernadero 300 veces más potente que el CO2. En total pueden producir un 70% más de emisiones de gas invernadero que los combustibles fósiles.

¿Podremos producir niveles importantes de cultivos energéticos sin tener impacto en los suministros y precios de alimentos del mundo? Tal vez no. La producción de biocombustibles podría aumentar los precios de alimentos hasta entre un 20% y un 40% según el Instituto de Investigación de Política Alimentaria Internacional en Washington.

La producción de biocombustibles depende de miles de millones de dólares en subsidios gubernamentales en la forma de garantías de préstamos para la construcción de plantas de biocombustibles, exenciones de impuestos para biocombustibles y pagos directos a los agricultores. Un estudio de 2006 del Instituto Internacional por el Desarrollo Sostenible mostró un coste anual en subsidios de 1,05 a 1,38 dólares por galón de etanol producido, un total de 7.000 millones de dólares. ¿Cuánto estamos dispuestos a gastar y para qué?

Los biocombustibles son una estafa pintada de verde, una solución "para sentirse bien" de cara al fin del petróleo barato. Cuando se considera el sistema agrícola industrial que es necesario para su producción, los biocombustibles son cualquier cosa pero no sostenibles. Los costosos insumos de combustible, fertilizante y semillas biotecnológicas cuestionarán la rentabilidad de los agricultores del norte, mientras los agricultores campesinos seguirán siendo expulsados para crear sitio para los monocultivos de maíz, soya, caña de azúcar y palmas de aceite. Subirán los precios de alimentos, aumentarán el hambre y la pobreza y no estaremos más cerca de la independencia energética o de combustibles verdaderamente renovables.

Ahora, cuando el presidente y el Congreso nos han atrapado, mediante las Leyes de "Farm and Energy" en la producción en gran escala de cultivos energéticos y en la creencia de que podemos seguir viviendo, sin ser afectados, nuestras vidas como de costumbre, ¿qué debemos hacer? Necesitamos soluciones energéticas que funcionen, estándares duros para el uso de combustible en los vehículos, nuevos sistemas públicos de transporte, energías verdaderamente renovables como la energía eólica y solar y compromisos vinculantes con la conservación y el reciclaje, ahora, no con promesas poco realistas para el año 2030.

Así que, la próxima vez que conduzcamos al supermercado y nos quejemos por los precios elevados, y luego carguemos nuestro vehículo todo terreno con combustible flexible, ¿pensaremos en el 50% de la población del mundo que vive con menos de dos dólares al día? ¿Consideraremos siquiera que al caer en la estafa del biocombustible también nos apoderamos de su soberanía alimentaria y podríamos haberla condenado a muerte?

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Jim Goodman es productor de leche en Wonewoc,Wisconsin, EE.UU.

1 comentario:

Anónimo dijo...

gràcies Marc. Molt interessant.