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23.2.13

Aprendiendo a dar la mano a la gran ciudad



“Me di cuenta, justo después de que abrió, de la existencia de muchas personas tomadas de la mano en el High Line. 
Y me di cuenta de que los neoyorquinos no se dan la mano, simplemente no lo hacen en el espacio público. 
Pero ya ves que sucede en el High Line, y creo que ese es el poder que el espacio público puede tener para transformar la manera en cómo la gente experimenta su ciudad e interactúan unos con otros “.

Robert Hammondco-fundador del High Line de New Yorken su TEDTalk: "Robert Hammond on the High Line"



Texto recogido en el artículo de Vanessa Quirk"How Our Cities keep Us Single (And Why That Has to Change)",  publicado en archidaily
traducción al castellano: "Como nuestras ciudades nos mantienen solteros (Y porqué eso debe cambiar)", Vanessa Quirk publicado en plataforma urbana.

(Fotografía Marc Chalamanch, High Line, New York 2010) 

3.7.10

Ciudad tiene que estar hecha de conexiones emocionales

“Cualquier construcción futura deberá ir precedida de una profunda investigación de las relaciones entre espacios y sentimientos, entre forma y estado de ánimo. Es necesario que el desarrollo espacial preste atención a las realidades afectivas con el fin de que sean estructuradas por la ciudad experimental”

Guy Debord

18.6.10

El espacio del conocimiento

“Ir a favor del conocimiento es ir a favor de la conversación, Y la conversación ocurre en un espacio, un espacio que la organización de la convivencia humana se regala a sí misma en ciudades, barrios y pueblos. Puede hacerse una estimación de la salud cognitiva de una población con sólo echar un vistazo a la dimensión de sus espacios de encuentro.”

El gozo intelectual, teoría y pràctica sobre la inteligibilidad y la belleza”, 60potencias de diez.
Jorge Wagensberg

P.D. El espacio del conocimiento es el espacio para las personas.

9.6.10

La relatividad de las cosas en lo cotidiano

“es que para mí, no ¿cómo decirlo? Hay varias cosas: primero. Cantidad de tipos de gente con las que convives ¿no? Por tanto no puedes ser muy lúcido a la hora de decidir lo que es bueno, lo malo, lo cual ¡me encanta! El descubrir que existen cosas, es tan maravilloso como el vivir ¿no? (Lluís)”

La formación del espacio público. Mirada etnológica sobre el casc antic de Barcelona.”

Nadja Monnet

P.D: Sólo se puede descubrir cuando no se juzga lo ya descubierto.

18.5.10

La ciudad cautiva

“Lo malo es que, además de inseguridad, es posible que también desaparezcan de las calles las principales atracciones de la vida urbana, como la espontaneidad, la flexibilidad, la capacidad para sorprender y ofrecer aventura. El sustituto de la inseguridad no es el éxtasis de la calma, sino la maldición del aburrimiento.

Sygmunt Bauman

En el libro La ciudad cautiva, control y vigilancia en el espacio urbano de José Miguel G. Cortés.

21.4.10

¿El espacio urbano cómo simple contenedor de infraestructuras?



Es desconcertante llegar a Bangkok y, sin apenas darse cuenta, encontrarse inmerso en un espacio absolutamente sorprendente, en el que estamos muy poco acostumbrados a movernos. Un espacio público en tres dimensiones. El cielo deja de ser el límite vertical de la calle, y se convierte en una multitud de infraestructuras que son el techo de la cota cero.

Las circulaciones, dirigidas y lineales, están delimitadas por el vacío de la altura. Los flujos, encauzados, compartimentados y clasificados, se mueven como serpientes voladoras por encima de una cota cero donde la “mixticidad” se recupera y la libertad de movimientos se incorpora al fantástico caos citadino.
Coches, motocicletas, Skytrain y peatones se entrelazan en el aire y se conectan de una manera que parece, en ocasiones, improvisada. La infraestructura es más importante que la persona, que se convierte en un mero flujo de la ciudad.

Muchas veces la altura de este entramado de infraestructuras vuela sobrepasando los edificios, convirtiendo los techos de la ciudad en una verdadera fachada del espacio público. Nos encontramos en un espacio que la arquitectura, como siempre lenta, aún no ha descubierto, pero que la publicidad está conquistando a gran velocidad.

La cota cero de los edificios desaparece y su zócalo pierde valor, los edificios se relacionan con la ciudad incorporando el eje Z en su construcción. La conexión entre espacio público y edificios se multiplica en las alturas, y se jerarquiza de acuerdo con la altura desde la que se acceda. Velocidad, especialización, comercio y clases sociales divididas según la altura. En la cota cero el comercio informal, y en cotas superiores los grandes malls y los hoteles de más estrellas, que colonizan nuevas formas de relación con el espacio público, sin tener que mezclarse con el ajetreado mundo de más abajo.

Los hombres han creado estas infraestructuras para solucionar los problemas generados por la mala gestión de sus propias necesidades. Soluciones contundentes a problemas nuevos generados por la falta de una visión global y por la incapacidad de anticiparse al futuro. Infraestructuras que responden al problema en vez de buscar la solución en el propio generador de este. La persona desaparece ahogada en sus propias necesidades, como un Jimi Hendrix en su último suspiro. Una borrachera de “modernidad” superpuesta parapetada bajo el paraguas del servicio público y la sostenibilidad, por la simple razón de buscar una solución y que esta sea un tren eléctrico. La estrategia del más es mejor, en vez de pensar en el qué y el por qué.

Como dice Yona Friedman, “La ciudad y la nueva sociedad están en proceso de formación, aunque no sean visibles todavía. ¿Serán ‘mejores’ que las que las precedieron? Esa es la cuestión.” Seguro que si olvidamos a las personas y las hacemos desaparecer como actores principales del espacio público, esa dejaría de ser la ciudad para la que estamos trabajando.

Marc Chalamanch

(Fotografías Marc Chalamanch, skytrain de Bangkok)

14.3.10

Sinapsis urbanas



Miramos en un mapa una serie de nombres ligados por líneas que estructuran un supuesto mapa de nuestra ciudad, nombres que en apariencia dicen poco pero que conectan nodos de nuestro mundo personal, entrelazados en nuestra geografía emocional urbana. Nos dejamos engullir por la boca del metro convencidos de volver a salir y de reencontrarnos con nuestro entorno vivencial, como si de un lapsus vital se tratara. Son minutos o hasta horas donde nos convertimos en simples entes transportados por las entrañas de la ciudad. Las mentes se quedan en blanco o recorren de manera abstracta nuestras vidas como si de sueños se tratara, mientras las miradas se vuelven más intensas a sabiendas del anonimato que da el tumulto.

La sensación de bajar al metro es siempre intrigante, y mucho más en una ciudad como Londres. El espacio cambia por completo a medida que se penetra en este mundo subterráneo. Las visuales se vuelven lineales y el exterior queda convertido en una masa sólida y opaca que desaparece de nuestra percepción. Te encuentras recorriendo un entramado incierto y unidireccional que conecta diferentes partes del mapa mental que existe en la superficie. La luz artificial recuerda la distancia hasta el exterior y hace que perdamos toda referencia de temporalidad y calidez que el sol proporciona. Los sonidos parecen controlados. El hilo musical quiere envolvernos sin intención de protagonismo, las voces digitales desaparecen en la rutinaria llamada de un aviso, que de tan oído se convierte en indiferente. Los músicos -con más o menos pericia- intentan alegrarte el día cuando quieres estar triste y te entristecen cuando quieres sonreír. Reflexionas sobre el privilegio del silencio al retornar tranquilamente entre los pensamientos dispersos que te acompañan durante el trayecto.

Las escaleras mecánicas convierten la bajada al metro en una sinapsis entre superficie y profundidad, donde uno se mueve como si en una montaña rusa estuviera. Hay un camino marcado hasta para el más espabilado de los viajeros. La velocidad es la única arma para avanzar más rápido entre pasillos, escaleras y cambios direccionales indicados por grandes carteles de colores, con números y letras que sólo el que ya no mira entiende a la primera. Al final, el andén, punto de reunión de todos. De los rápidos y los lentos. De los despistados y de los guiados por el subconsciente. Todos acaban esperando el metro que cada día es más transparente, silencioso y afable, y deja ver a través de sus cristales el mundo interior que recorre la ciudad.

Me pregunto… ¿cerrando los ojos podría viajar al fin del mundo, llegar a una estación fantasma o emerger en New York o en Tokio, o en Beijing? No. Lástima de viaje.

¿Qué espacio recorremos? ¿Dónde está el arquitecto, la calidad del espacio, su capacidad de crear acontecimientos, de enriquecer estos trayectos, de formar, informar, emocionar?

Son espacios neutros e indefinidos, pero sobretodo despreocupados y absurdos, que sólo unos pocos publicistas -normalmente con poco talento- intentan invadir para demostrar su incapacidad de convencernos de lo que nos quieren vender. Seguramente porque no estamos, nuestras mentes han desaparecido de lo absurdo y desagradable, buscando refugio en nuestros pensamientos por encima de las profundidades de la ciudad.

Me pregunto… ¿es el espacio el que se mueve o somos nosotros quienes nos movemos en su interior? Es evidente que se trata de un espacio público que aún no hemos sido capaces de conquistar.

Marc Chalamanch

(Fotografía Marc Chalamanch, metro de Londres)

18.2.10

Sin alma no hay ciudad

"Es más o menos lo mismo en todas parte... casi no veo ninguna diferencia. Lo que quiero decir es que cuando voy y vengo por las calles es siempre más o menos lo mismo: Newark Avenue, Jackson Avenue, Bergen Avenue. Bueno, lo que quiero decir es que a veces no se puede decidir cuál es la avenida por la que uno quiere ir porque son más o menos exactamente iguales; no hay nada que las diferencie.

¿Cómo reconocería a Fairview Avenue, llegando a ella?

Por el letrero de la calle. Es el único modo como se puede reconocer una calle en esta ciudad. No hay nada que sirva para distinguir una calle de otra, nada más que una distinta casa de departamentos en la esquina... y eso es todo.

Creo que por lo común sabemos orientarnos. Cuando hay voluntad, se halla el camino. A veces uno se confunde y puede perder unos cuantos minutos tratando de hallar un lugar, pero creo que después de un rato consigue llegar a donde quería ir."

observaciones de la gente de la calle de Jersey City.

La imagen de la ciudad
Kevin Lynch
pag.44

12.11.09

El calidoscopio de nuestro entorno urbano

"hay que percibir la urbe como un calidoscopio, donde cada movimiento del observador suscita una configuración inédita de los fragmentos existentes", porque en ella, "debido a que sus componentes étnicos y corporativos son inestables, la diversidad cultural se convierte en un tejido inmenso de campos identitarios poco o mal definidos, ambiguos, que se interseccionan con otros y que, al final, acaban por hacer literalmente imposible cualquier tipo de mayoría cultural clara".

Manuel Delgado
La formación del espacio público, una mirada etnológica sobre l casc antic de Barcelona. Nadja Monnet

23.1.09

La Ciudad como Sistema

"For example, in Berkeley at the corner of Hearst and Euclid, there is a drugstore, and outside the drugstore a traffic light. In the entrance to the drugstore there is a newsrack where the day's papers are displayed. When the light is red, people who are waiting to cross the street stand idly by the light; and since they have nothing to do, they look at the papers displayed on the newsrack which they can see from where they stand. Some of them just read the headlines, others actually buy a paper while they wait.

This effect makes the newsrack and the traffic light interactive; the newsrack, the newspapers on it, the money going from people's pockets to the dime slot, the people who stop at the light and read papers, the traffic light, the electric impulses which make the lights change, and the sidewalk which the people stand on form a system - they all work together."

Christopher Alexander
A city is not a tree