Entrados en el s.XXI, nuestra sociedad se está adaptando a una rápida transformación de los modelos imperantes y antagónicos del siglo pasado. Se halla inmersa en una transición hacia un nuevo paradigma que se venía gestando desde la Guerra Fría. Una transición que estamos viviendo como una periodo de intensos acontecimientos que transforman nuestra visión del mundo, nos hacen replantear nuestro compromiso social y político, al tiempo que nos permiten ampliar el ámbito cultural en el que vivimos traspasando fronteras. Mientras, se generan nuevas potencialidades económicas a partir del desarrollo tecnológico en un entorno de desconcierto. En pocas décadas hemos vivido las oportunidades y las crisis de este cambio, y hemos empezado a desarrollar nuevas estructuras de interacción dentro de una sociedad global. Nos encontramos viviendo en un presente de cambio constante, con un futuro que es difícilmente descifrable, y donde el devenir tecno-informacional está construyendo una sociedad global.
