“[…]
- ¿Qué es eso? – preguntó la mujer al camarero, y señaló al largo espinazo del gran pez, que ahora no era más que basura esperando a que se la llevara la marea.
- Tiburón – dijo el camarero -. Un tiburón.
Quería explicarle lo que había sucedido.
- No sabía que los tiburones tuvieran colas tan hermosas, tan bellamente formadas.
- Ni yo tampoco – dijo el hombre que la acompañaba.
Allá arriba, junto al camino, en su cabaña, el viejo dormía nuevamente. Todavía dormía de bruces y el muchacho estaba sentado a su lado contemplándolo. El viejo soñaba con los leones marinos.”
El viejo y el mar, Ernest Hemingway
P.D. un trozo minúsculo de esta gran novela que sacado de contexto permite reimaginar quién es ese tiburón, esa mujer y su acompañante, el papel del camarero y lo sucedido mientras el viejo está en lo alto con un muchacho que lo contempla mientras sueña con unos “desconcertantes” leones marinos. Y ya puestos, seguro que podemos convertirlo en metáfora de la crisis en la que vivimos…
Mostrando entradas con la etiqueta Ernest Hemingway. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ernest Hemingway. Mostrar todas las entradas
7.6.10
14.11.09
Tiburones bajo el mar
"La brisa era firme. Había retrocedido un poco hacia el nordeste y el viejo sabía que eso significaba que no decaería. El viejo miró adelante, pero no se veía ninguna vela ni el casco ni el humo de ningún barco. Sólo los peces voladores que se levantaban de su proa abriéndose hacia los lados y los parches amarillos de los sargazos. Ni siquiera se veía un pájaro.
Había navegado durante dos horas, descansando en la popa y a veces masticando un pedazo de carne de la aguja, tratando de reposar para estar fuerte, cuando vio el primero de los dos tiburones.
-¡Ay! -dijo en voz alta."
El viejo y el mar
Ernest Hemingway
Había navegado durante dos horas, descansando en la popa y a veces masticando un pedazo de carne de la aguja, tratando de reposar para estar fuerte, cuando vio el primero de los dos tiburones.
-¡Ay! -dijo en voz alta."
El viejo y el mar
Ernest Hemingway
Suscribirse a:
Entradas (Atom)