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14.3.15

Despiece y reseña de Una sociología de la globalización de Saskia Sassen


La socióloga y economista Saskia Sassen publicó en el año 2007 el libro Una sociología de la globalización, que a pesar de los años transcurridos continua siendo una fantástica herramienta para entender el mundo globalizado en el que nos estamos adentrando. En su prefacio plantea que tiene como objetivo trazar el mapa de un tema muy amplio pero sin sacrificar su complejidad, a sabiendas de que los procesos transnacionales de globalización política, económica y cultural enfrentan a las ciencias sociales con una serie de desafíos teóricos y metodológicos. Este libro busca desmenuzar un mundo globalizado que intenta superar las antiguas barreras físicas y psicológicas que la historia nos ha dejado. Cambios estos que afectan a nuestra sociedad en todos sus ámbitos (sociales, políticos, culturales, tecnológicos y económicos) y en consecuencia a la ciudad que se convierte en una de las grandes protagonistas.

Una sociología de la globalización desgrana la transformación del mundo hacia el nuevo paradigma que significa la sociedad de la información, reuniendo diferentes temas sobre los que Saskia Sassen ya había escrito anteriormente: la situación de los Estados frente a una economía global y las redes digitales; las ciudades globales como nodos principales de un mundo globalizado; los nuevos movimientos migratorios y las nuevas clases sociales, y los nuevos actores locales en la política global en un mundo conectado por las redes digitales. Investigaciones que desarrolla en función de las estructuras, las instituciones y las acciones propias de las categorías clásicas de la investigación sociológica.

La autora desarrolla su argumento partiendo de la pérdida de centralidad que está padeciendo el Estado-nación en un mundo globalizado, y a lo largo del libro profundiza en la creciente  desnacionalización de las estructuras de poder provocada por el proceso de globalización. Ahonda en la implicación que estos cambios tienen en la transformación social en las diferentes escalas locales, regionales, nacionales y globales de una sociedad obligada a adaptarse al cambio permanente.

5.7.14

La ciudad protagonista del territorio TIC



Entrados en el siglo XXI se ha desvanecido la ciudad de las tecnologías de la información que profetizaban, hace pocas décadas, los futurólogos disfrazados de gurús. Tampoco se ha llegado a la tecnópolis totalitaria denunciada por los nostálgicos del "cualquier tiempo pasado siempre es mejor". Resulta interesante repasar las atrevidas predicciones mesiánicas que las novelas de ciencia ficción dibujaban sobre el futuro tecnológico que venía con la aparición de las nuevas tecnologías del transporte y la comunicación. Narraciones sobre ciudades transformadas en un territorios dispersos donde todas las personas trabajarían desde sus casas y se relacionarían exclusivamente mediante el ordenador. El tiempo ha comprobado como erróneas esas visiones sobre el impacto tecnológico sobre nuestras vidas y sus consecuencias simplistas, lineales, de causa-efecto tecnológica que tendrían. Unas visiones basadas sobre las lógicas de la inevitabilidad o de la pura salvación tecnológica sobre la sociedad.

24.4.14

La realidad física en una sociedad desmaterializada




Somos la primera generación de la historia que forma parte de una sociedad inmersa en un proceso imparable de desmaterialización; mientras que como arquitectos continuamos trabajando con la lenta y costosa transformación de la materialidad. La información se ha situado en el centro del desarrollo económico, político, social y cultural de nuestra sociedad, y marca cada uno de nuestros pasos. El paradigma informacional alrededor de las tecnologías de la información y la comunicación es el motor de los nuevos modos de producción, de vida y hasta de pensamiento, en los que el espacio y el tiempo son dos ejes esenciales sobre el que se proyecta esta transformación. ¿Qué no se puede reducir a información? Todo lo que nos rodea menos aquello que nos hace ser, aunque se intente. Este es el punto de partida para entender una nueva materialidad producto de la profunda transformación social en la que estamos sumidos.

6.11.13

Ciudades sin ciudadanos



"Toda ciudad es una localidad de mercado, es decir, que cuenta como centro económico del asentamiento con un mercado local y en el cual, en virtud de una especialización permanente de la producción económica, también la población no urbana se abastece de productos industriales o de artículos de comercio o de ambos [...]. La ciudad es un asentamiento de mercado."

33. “El hombre separado de su producto produce, cada vez con mayor potencia, todos los detalles de su mundo, y de ese modo se halla cada vez más separado de su mundo, cuando más produce hoy su propia vida, más separado está de ella.”


2.10.13

La ciudad cautiva




"La arquitectura, la ciudad, característica del movimiento moderno, se ha estructurado mayoritariamente en un explícito reflejo de las jerarquías económicas (producción y consumo) de la sociedad. Lo cual ha ocasionado que en gran parte de esa ciudad, vertebrada a partir de la Revolución Industrial, no haya lugar ni señas de identificación con nada que no corresponda al proyecto colectivo para la cual fue creada. Todos aquellos aspectos que tienen que ver con lo individual tan sólo se entienden si forman parte de la maquinaria y la estructura global. De este modo, la ordenación urbana sigue esquemas espaciales y simbólicos de acuerdo a unas ideas higienistas, utilitarios y ordenados, donde las entidades personales no poseen excesivo interés." pág. 100
(...)
"Cada día resulta más evidente lo difícil que es escapar a la mirada controladora y a las redes de vigilancia, capaces de penetrar hasta el último rincón de la experiencia humana para saciar los deseos voyeristas de los vigilantes del orden. Resulta sorprendente cómo se está instaurando en la existencia cotidiana una "ecología del miedo" que justifica el control de cualquier acto y/o espacio por nimio o pequeño que éste sea." pág. 176
"La ciudad cautiva, control y vigilancia en el espacio urbano" José Miguel G. Cortés. 


19.9.13

La ciudad consumida



"Las primeras ideas que la palabra "ciudad" evoca en nuestras mentes son concretas y visuales. Imaginamos un conglomerado de edificios tan cercanos entre sí y con una población tan apretadamente amontonada dentro de su superficie, que los habitantes de la ciudad no pueden obtener, dentro de los límites de ésta, su suministro de alimentos. Están obligados a importarlo de los campos vecinos, y, por tanto, tienen que producir determinadas mercancías y ofrecer determinados servicios, o ambas cosas a la vez, que los productores rurales acepten a cambio de los alimentos que los ciudadanos necesiten."
 Ciudades de destino, Arnold J. Toynbee, pág. 31


1.4.12

Ciudades de sueños aprendidos


"Las ciudades a través de los años y las mutaciones siguen dando su forma a los deseos y aquellas en las que los deseos, o logran borrar la ciudad, o son borrados por ella."

John Stathatos, "The book of the Lost Cities"

(Fotografia Marc Chalamanch, el prat de Llobregat, al fons d'Eurovegas 2012)

7.12.11

Espacios públicos para un "yo" y un "todos"


"los espacios públicos son los lugares donde 'yo' puedo cambiar de opinión" he ahí la importancia.” Francesc Muñoz

En aquella esquina una cámara mira sin saber si nos mira, una mirada "protectora" pensada para salvar el mundo cuando tu ya no estés.

Aquella pequeña valla nos dice que ya se nos pasó la edad, aquí ya no puedes estar, aquí ya no puedes jugar, aquí ya no...

Una señal nos indica bajo amenaza, es el cívismo por si no lo entiendes...

Unas líneas nos guían como niños perdidos por lo que tendría que ser nuestra casa, no pienses, no te pierdas, no te desvíes, sigo lo que te digo que para esto estamos...

"Bonitas" jardineras nos hacen desviar el paso porque "todos" hemos alquilado aquel espacio que era de todos, vidas privadas en un mundo público. ¿Quieres pasar? tenemos las mejores paellas en la mejor terraza "privada".

Unos nos hechan de aquella plaza porque es de todos para poner algo de unos para que todos paguemos...

Aquí no pienses que ya pensamos nosotros para ti, es lo mejor para todos y sobre todo para ti... ¡relájate y disfruta! nosotros nos ocupamos del resto...

Queremos ser ciudadano no autómata de una ciudad protegida de la "imperfección", queremos poder aprender, poder enseñar, poder compartir, poder descubrir, poder emocionarnos, poder enamorarnos, poder equivocarnos, PODER CAMBIAR DE OPINIÓN ...

"(...)Si los acontecimientos desertan de su tiempo, los paisajes dimiten de su lugar. Al igual que el tiempo se transforma en actualidad, el espacio se reduce a su imagen. Al gobierno de la actualidad informativa corresponde un espacio simplificado regido por las reglas del consumo y la visita, donde la única posibilidad de representación pasa por el gadget o el souvenir. Narración mediática del tiempo y apropiación temática del espacio van así de la mano configurando una realidad en la que la cadena continua de noticias va acompañada de otra cadena también de alcance global: la de las imágenes sin lugar reproducidas en régimen de take-away." Francesc Muñoz. Urbanalización. Paisajes comunes, lugares globales


(Fotografía Marc Chalamanch, Berlín 2011)

6.12.11

el color de la negra noche


Recorremos la ciudad en la negra noche siempre interpretando lo que nos rodea, mientras intentamos que los coches no nos hagan alcanzar las nubes en una distracción. Quizás el GPS evite la necesidad de recoger mentalmente referencias que nos guíen entre las luces amarillentas y grises paisajes nocturnos, pero la ciudad es experiencia, referencias que nos sitúan y permiten cartografiarla mentalmente.

La ciudad es emocional porque sólo con referencias emocionales nos haremos partícipes de ella. Sabemos que las emociones actúan directamente en los procesos de decisión impulsando al sujeto a decidir según lo que siente, por donde pasar, donde ir. Existe una inclinación a priorizar la toma de decisiones a partir de la fuerza de nuestras referencias relacionadas con las emociones pasando por encima del razonamiento.

Giramos rápidamente intentando escapar de la pausa del semáforo siguiente, mientras la torre Agbar nos recuerda de que la noche también puede tener color.

(Fotografía Marc Chalamanch, Barcelona 2010)

4.9.10

Beyond city limits

"The 21st century will not be dominated by America or China, Brazil or India, but by the city. In an age that appears increasingly unmanageable, cities rather than states are becoming the islands of governance on which the future world order will be built. This new world is not -- and will not be -- one global village, so much as a network of different ones.

Time, technology, and population growth have massively accelerated the advent of this new urbanized era. Already, more than half the world lives in cities, and the percentage is growing rapidly. But just 100 cities account for 30 percent of the world's economy, and almost all its innovation. Many are world capitals that have evolved and adapted through centuries of dominance: London, New York, Paris. New York City's economy alone is larger than 46 of sub-Saharan Africa's economies combined. Hong Kong receives more tourists annually than all of India. These cities are the engines of globalization, and their enduring vibrancy lies in money, knowledge, and stability. They are today's true Global Cities. (...)"

Beyond city limits. The age of nations is over. The new urban era has begun by Parag khanna
Metropolis Now, Foreign Policy, September/October 2010

3.7.10

Ciudad tiene que estar hecha de conexiones emocionales

“Cualquier construcción futura deberá ir precedida de una profunda investigación de las relaciones entre espacios y sentimientos, entre forma y estado de ánimo. Es necesario que el desarrollo espacial preste atención a las realidades afectivas con el fin de que sean estructuradas por la ciudad experimental”

Guy Debord

9.5.10

La ciudad como "paisaje de información"

"Las nuevas tecnologías pueden ofrecer nuevas formas de trabajar con los complejos intercambios de indeterminación y de orden en la ciudad. "En su superficie, este lugar parece un collage. En realidad, su profundidad es ubicua. Una superposición de lugares heterogéneos", escribe Michel de Certeau. Esas "heterologías" no son arbitrarias e incontroladas, sino más bien están "gestinoadas por equilibrios sutiles y compensatorios que silenciosamente garantizan las complementariedades". Como sugieren los diagramas de Christaller y otras teorías contemporáneas actualmente tenemos modelos disponibles para concebir orden, repetición y tipo, que no necesitan volver a hacer referencia a las nociones tradicionales de jerarquía y simetría. Un paisaje de información implica un nuevo sentido del todo, no limitado y completo (jerárquicamente ordenado y cerrado), sino capaz de transformarse: abierto al tiempo y sólo provisionalmente estable. Reconoce que el conjunto de la ciudad no viene dado de una vez. Consistente en multiplicidades y colectividades, sus partes y piezas son remanentes de órdenes o fragmentos perdidos de totalidades que nunca se han realizado. La arquitectura debe aprender a manejar esa complejidad, algo que, paradójicamente, sólo podrá hacer cediendo cierta cantidad de control. Repensar la ciudad como paisaje de información y aprovecharse de la capacidad del ordenador para modelar el cambio en el tiempo es lo que aquí se propone como un punto de partida provisional y experimental."

Stan Allen
Velocidades terminales: el ordenador en el estudio de diseño. 1995
dentro del libro: La digitalización toma el mando

21.4.10

¿El espacio urbano cómo simple contenedor de infraestructuras?



Es desconcertante llegar a Bangkok y, sin apenas darse cuenta, encontrarse inmerso en un espacio absolutamente sorprendente, en el que estamos muy poco acostumbrados a movernos. Un espacio público en tres dimensiones. El cielo deja de ser el límite vertical de la calle, y se convierte en una multitud de infraestructuras que son el techo de la cota cero.

Las circulaciones, dirigidas y lineales, están delimitadas por el vacío de la altura. Los flujos, encauzados, compartimentados y clasificados, se mueven como serpientes voladoras por encima de una cota cero donde la “mixticidad” se recupera y la libertad de movimientos se incorpora al fantástico caos citadino.
Coches, motocicletas, Skytrain y peatones se entrelazan en el aire y se conectan de una manera que parece, en ocasiones, improvisada. La infraestructura es más importante que la persona, que se convierte en un mero flujo de la ciudad.

Muchas veces la altura de este entramado de infraestructuras vuela sobrepasando los edificios, convirtiendo los techos de la ciudad en una verdadera fachada del espacio público. Nos encontramos en un espacio que la arquitectura, como siempre lenta, aún no ha descubierto, pero que la publicidad está conquistando a gran velocidad.

La cota cero de los edificios desaparece y su zócalo pierde valor, los edificios se relacionan con la ciudad incorporando el eje Z en su construcción. La conexión entre espacio público y edificios se multiplica en las alturas, y se jerarquiza de acuerdo con la altura desde la que se acceda. Velocidad, especialización, comercio y clases sociales divididas según la altura. En la cota cero el comercio informal, y en cotas superiores los grandes malls y los hoteles de más estrellas, que colonizan nuevas formas de relación con el espacio público, sin tener que mezclarse con el ajetreado mundo de más abajo.

Los hombres han creado estas infraestructuras para solucionar los problemas generados por la mala gestión de sus propias necesidades. Soluciones contundentes a problemas nuevos generados por la falta de una visión global y por la incapacidad de anticiparse al futuro. Infraestructuras que responden al problema en vez de buscar la solución en el propio generador de este. La persona desaparece ahogada en sus propias necesidades, como un Jimi Hendrix en su último suspiro. Una borrachera de “modernidad” superpuesta parapetada bajo el paraguas del servicio público y la sostenibilidad, por la simple razón de buscar una solución y que esta sea un tren eléctrico. La estrategia del más es mejor, en vez de pensar en el qué y el por qué.

Como dice Yona Friedman, “La ciudad y la nueva sociedad están en proceso de formación, aunque no sean visibles todavía. ¿Serán ‘mejores’ que las que las precedieron? Esa es la cuestión.” Seguro que si olvidamos a las personas y las hacemos desaparecer como actores principales del espacio público, esa dejaría de ser la ciudad para la que estamos trabajando.

Marc Chalamanch

(Fotografías Marc Chalamanch, skytrain de Bangkok)

14.3.10

Sinapsis urbanas



Miramos en un mapa una serie de nombres ligados por líneas que estructuran un supuesto mapa de nuestra ciudad, nombres que en apariencia dicen poco pero que conectan nodos de nuestro mundo personal, entrelazados en nuestra geografía emocional urbana. Nos dejamos engullir por la boca del metro convencidos de volver a salir y de reencontrarnos con nuestro entorno vivencial, como si de un lapsus vital se tratara. Son minutos o hasta horas donde nos convertimos en simples entes transportados por las entrañas de la ciudad. Las mentes se quedan en blanco o recorren de manera abstracta nuestras vidas como si de sueños se tratara, mientras las miradas se vuelven más intensas a sabiendas del anonimato que da el tumulto.

La sensación de bajar al metro es siempre intrigante, y mucho más en una ciudad como Londres. El espacio cambia por completo a medida que se penetra en este mundo subterráneo. Las visuales se vuelven lineales y el exterior queda convertido en una masa sólida y opaca que desaparece de nuestra percepción. Te encuentras recorriendo un entramado incierto y unidireccional que conecta diferentes partes del mapa mental que existe en la superficie. La luz artificial recuerda la distancia hasta el exterior y hace que perdamos toda referencia de temporalidad y calidez que el sol proporciona. Los sonidos parecen controlados. El hilo musical quiere envolvernos sin intención de protagonismo, las voces digitales desaparecen en la rutinaria llamada de un aviso, que de tan oído se convierte en indiferente. Los músicos -con más o menos pericia- intentan alegrarte el día cuando quieres estar triste y te entristecen cuando quieres sonreír. Reflexionas sobre el privilegio del silencio al retornar tranquilamente entre los pensamientos dispersos que te acompañan durante el trayecto.

Las escaleras mecánicas convierten la bajada al metro en una sinapsis entre superficie y profundidad, donde uno se mueve como si en una montaña rusa estuviera. Hay un camino marcado hasta para el más espabilado de los viajeros. La velocidad es la única arma para avanzar más rápido entre pasillos, escaleras y cambios direccionales indicados por grandes carteles de colores, con números y letras que sólo el que ya no mira entiende a la primera. Al final, el andén, punto de reunión de todos. De los rápidos y los lentos. De los despistados y de los guiados por el subconsciente. Todos acaban esperando el metro que cada día es más transparente, silencioso y afable, y deja ver a través de sus cristales el mundo interior que recorre la ciudad.

Me pregunto… ¿cerrando los ojos podría viajar al fin del mundo, llegar a una estación fantasma o emerger en New York o en Tokio, o en Beijing? No. Lástima de viaje.

¿Qué espacio recorremos? ¿Dónde está el arquitecto, la calidad del espacio, su capacidad de crear acontecimientos, de enriquecer estos trayectos, de formar, informar, emocionar?

Son espacios neutros e indefinidos, pero sobretodo despreocupados y absurdos, que sólo unos pocos publicistas -normalmente con poco talento- intentan invadir para demostrar su incapacidad de convencernos de lo que nos quieren vender. Seguramente porque no estamos, nuestras mentes han desaparecido de lo absurdo y desagradable, buscando refugio en nuestros pensamientos por encima de las profundidades de la ciudad.

Me pregunto… ¿es el espacio el que se mueve o somos nosotros quienes nos movemos en su interior? Es evidente que se trata de un espacio público que aún no hemos sido capaces de conquistar.

Marc Chalamanch

(Fotografía Marc Chalamanch, metro de Londres)

18.2.10

Sin alma no hay ciudad

"Es más o menos lo mismo en todas parte... casi no veo ninguna diferencia. Lo que quiero decir es que cuando voy y vengo por las calles es siempre más o menos lo mismo: Newark Avenue, Jackson Avenue, Bergen Avenue. Bueno, lo que quiero decir es que a veces no se puede decidir cuál es la avenida por la que uno quiere ir porque son más o menos exactamente iguales; no hay nada que las diferencie.

¿Cómo reconocería a Fairview Avenue, llegando a ella?

Por el letrero de la calle. Es el único modo como se puede reconocer una calle en esta ciudad. No hay nada que sirva para distinguir una calle de otra, nada más que una distinta casa de departamentos en la esquina... y eso es todo.

Creo que por lo común sabemos orientarnos. Cuando hay voluntad, se halla el camino. A veces uno se confunde y puede perder unos cuantos minutos tratando de hallar un lugar, pero creo que después de un rato consigue llegar a donde quería ir."

observaciones de la gente de la calle de Jersey City.

La imagen de la ciudad
Kevin Lynch
pag.44

17.2.10

Espacio Público

"Some fifty rose sprouts were planted all over the yard in early spring. In order to protect them from the morning frost, they were covered with plastic bottles. Even so, none of the rosebushes survived until summer, some froze, but most of them were trampled down by kids playing in the yard."

Neighbours 2
Olivers Musovik

"Al comienzo de la primavera se plantaron en el patio unos cincuenta brotes de rosas. Para protegerlas de las heladas de la mañana, se cubrieron con botellas de plástico. Sin embargo, ninguno de los rosales sobrevivió hasta el verano. Algunos se congelaron, pero la mayoría fue pisoteada por los niños que juegan en el patio."

Neighbours 2
Olivers Musovik
Monografías 0 (revista de arte y arquitectura nº4), ciudad I, pág. 292

31.1.10

ciudad "g-local"

"La ciudad actual es la ciudad de la diversidad, la ciudad que ha reemplazado la triada ilustrada bisecular de "libertad, igualdad y fraternidad" por la postaxial de "libertad, diversidad y tolerancia".
Nos plateamos cómo construir la ciudad, si el centro (el tiempo) está fuera de ella y además es virtual y global. En suma, nos planteamos cómo hacer ciudad "g-local", aquella que es capaz de convivir con el otro aunque no lo comprenda".

Rafael Garcia Sánchez,"La oportunidad de la ciudad babélica"